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TÓMATE UNA PAUSA


Para muchas personas una taza de significa una pequeña pausa en el día. Al primer sorbo de este caliente brebaje podemos sentir abrigo, contención y un momento de calma. Es como si te volviera “el alma al cuerpo”, sobre todo si el día está intenso o con un poco de frío. Pero una taza de té, además de ser una pausa reconfortante, es todo un mundo de variedades y sensaciones. Y parte esencial de vivir esa experiencia, tiene que ver con la temperatura específica del agua con la que preparamos nuestra bebida y el tiempo de infusión, con el objetivo de disfrutar de mejor manera las carácterísticas aromáticas y de sabor de cada tipo de té. Para esto, disponer de un hervidor de agua que tenga termómetro incorporado es lo ideal, o tambien puedes utilizar un termómetro de cocina, como el que tenemos en Casaideas. #DatoIdeas: Una vez que el tiempo de infusión termine, debes retirar la bolsita o infusor. Si la dejas remojando, el sabor del té puede alterarse y ponerse un poco más amargo.


Los grados precisos

Té negro: La temperatura del agua debe ser de 95-100°C y el tiempo de infusión fluctúa entre los 4 y 6 minutos.

Té verde: Lo ideal es que el agua debe bordear los 70-80°C y el tiempo de infusión debe ser de 1 a 2 minutos.

Té blanco: La temperatura que debe tener el agua debe oscilar entre 80-85°C. El tiempo de infusión debería ser de entre 4 y 6 minutos.

Té rojo: El tiempo de infusión es de 3 a 5 minutos y el agua debe estar a una temperatura de 100°C.

Té azúl: Para disfrutar de este té, la temperatura del agua debe estar entre los 75 y 80°C, mientras que el tiempo de infusión es de 2 a 3 minutos.

Rooibos: La temperatura del agua debe bordear los 100°C y el tiempo de infusión debe ser entre 7 y 10 minutos.

Infusiones y tisanas: La temperatura ideal del agua debe ser de 100°C y el tiempo de cocción tiene que bordear los 8-10 minutos.


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